En este pequeño blog podremos conocer las etapas psicosexuales del desarrollo según Sigmund Freud. Esperemos sea de su agrado.
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martes, 11 de diciembre de 2018
ETAPA DE LATENCIA
El período de latencia es un concepto elaborado por Sigmund Freud que designa una etapa en el desarrollo libidinal del niño. El psicoanálisis plantea un desarrollo sexual en dos tiempos: un primer período desde el nacimiento hasta el llamado complejo de Edipo, y otro desde la pubertad a la madurez sexual
lunes, 10 de diciembre de 2018
La corriente del psicoanálisis iniciada por Sigmund Freud hace más de 100 años en una de las principales influencias de la cultura occidental contemporánea. La teoría del desarrollo psicosexual con sus distintas etapas es la plasmación de esta idea, y es por eso que históricamente ha recibido mucha atención.
La sexualidad humana es una de las principales vertientes de la energía vital que mueve el comportamiento del ser humano.
La energía vital que se expresa a través de la sexualidad, según Freud, está presente ya desde las primeras semanas de nuestra vida, lo cual significa que nuestra vertiente sexual no nace en la adolescencia, tal y como muchos investigadores de su época sostenían.
A partir de los diferentes modos en los que la etapa de crecimiento de los menores condiciona la aparición de uno u otro tipo de fijación, Sigmund Freud formuló la teoría que uniría la sexualidad con el desarrollo del inconsciente freudiano.

Entonces, ¿cómo funcionan exactamente las etapas psicosexuales? Freud creía que la personalidad se desarrollaba a través de una serie de etapas infantiles en las que las energías de búsqueda de placer de la identificación se enfocaban en ciertas áreas erógenas. Esta energía psicosexual, o libido, se describió como la fuerza impulsora detrás del comportamiento.
Entonces, ¿qué sucede durante cada etapa? ¿Qué pasa si una persona no progresa por un escenario completa o favorablemente? Si estas etapas psicosexuales se completan con éxito, el resultado es una personalidad saludable. Si ciertos problemas no se resuelven en la etapa adecuada, pueden producirse fijaciones, una fijación es un enfoque persistente en una etapa psicosexual anterior, hasta que se resuelva este conflicto, el individuo permanecerá “estancado” en esta etapa. Por ejemplo, una persona que está obsesionada en la etapa oral puede ser demasiado dependiente de los demás y puede buscar la estimulación oral a través de fumar, beber o comer.
ETAPA ORAL
file:///C:/Users/Angie/Documents/Etapa%20oral.pdf
ETAPA DE LATENCIA
Hace referencia al tiempo comprendido entre los 6 y los 12 años de edad. Según Sigmund Freud, es un período de calma sexual, en donde el niño sublima los deseos sexuales por impulsos y tareas socialmente aceptadas, como la productividad, las relaciones entre amigos y las competencias
Alrededor de los 6 años el niño entra en una época de calma sexual, durante el cual el Ello se aplaca, el Yo se refuerza y el Superyo, heredero del complejo de Edipo, actúa con mayor severidad.}
Freud (1905) considera “que la latencia se caracteriza por una desgenitalización de las relaciones objetales y de los sentimientos con predominio de la ternura sobre los deseos genitales, los contenidos sexuales son reprimidos, pero están allí, representados en una lucha contra la masturbación, la curiosidad de ver y tocar los genitales del sexo opuesto. Aparecen sensaciones de pudor y aspiraciones morales y estéticas”. Es decir, en esta etapa, el niño, según Freud, pasa por una etapa de “obsesionalizacion” de la personalidad, con la aparición de defensas como la formación reactiva (desagrado-pudor) que le permitirán liberarse poco a poco de los conflictos sexuales, apareciendo los sentimientos de ternura, devoción y respeto hacia las imágenes parentales. En realidad, no existe una latencia absoluta, pues ésta se ve interrumpida por excitaciones esporádicas.
Es decir, la excitación sexual no desaparece sino que permanece escondida, sin manifestaciones demasiado visibles, pero, acaso, lo más importante es que la libido pierde su carácter genital para dirigirse a actividades sublimatorias del individuo. Esta energía se utiliza para la estructuración del Yo, la expansión intelectual y el aumento de los conocimientos. Para que estas tendencias sexuales puedan ser inhibidas en su totalidad, es necesario que los estímulos externos no sobrepasen un cierto nivel.
Además, el niño aprende a compartir objetos y actividades, subordinando las metas y necesidades individuales por las grupales, lo que se manifiesta en su preferencia por juegos de conjunto y cooperación. Aprende, también, sobre el castigo y a evitar las perturbaciones físicas y emotivas por la presencia de niños mayores y más rápidos. Le interesa la compañía de su misma edad y sexo hasta que llega a la pubertad: “escoge sus amigos basado en la identificación con el compañero y no en el amor objetal mismo; es decir, se basa en la igualdad ntelectual y el aumento de los conocimientos. Para que estas tendencias sexuales puedan ser inhibidas en su totalidad, es necesario que los estímulos externos no sobrepasen un cierto nivel. Esto último puede ocurrir cuando la organización familiar está erróneamente establecida y, como consecuencia, el niño recibe una sobrecarga de estímulos (Tallaferro, 1991), como puede ocurrir en los casos de hijos únicos o separación, por ejemplo.
La sexualidad humana es una de las principales vertientes de la energía vital que mueve el comportamiento del ser humano.
La energía vital que se expresa a través de la sexualidad, según Freud, está presente ya desde las primeras semanas de nuestra vida, lo cual significa que nuestra vertiente sexual no nace en la adolescencia, tal y como muchos investigadores de su época sostenían.
A partir de los diferentes modos en los que la etapa de crecimiento de los menores condiciona la aparición de uno u otro tipo de fijación, Sigmund Freud formuló la teoría que uniría la sexualidad con el desarrollo del inconsciente freudiano.

Entonces, ¿cómo funcionan exactamente las etapas psicosexuales? Freud creía que la personalidad se desarrollaba a través de una serie de etapas infantiles en las que las energías de búsqueda de placer de la identificación se enfocaban en ciertas áreas erógenas. Esta energía psicosexual, o libido, se describió como la fuerza impulsora detrás del comportamiento.
Entonces, ¿qué sucede durante cada etapa? ¿Qué pasa si una persona no progresa por un escenario completa o favorablemente? Si estas etapas psicosexuales se completan con éxito, el resultado es una personalidad saludable. Si ciertos problemas no se resuelven en la etapa adecuada, pueden producirse fijaciones, una fijación es un enfoque persistente en una etapa psicosexual anterior, hasta que se resuelva este conflicto, el individuo permanecerá “estancado” en esta etapa. Por ejemplo, una persona que está obsesionada en la etapa oral puede ser demasiado dependiente de los demás y puede buscar la estimulación oral a través de fumar, beber o comer.
ETAPA ORAL
file:///C:/Users/Angie/Documents/Etapa%20oral.pdf
LA
FASE ANAL
Edad: de 1 a 3 años
Zona erógena: los esfínteres
Durante la etapa anal, Freud creía que el objetivo
principal de la libido se hallaba en lograr el control de los movimientos del
intestino y la vejiga. El conflicto importante en esta etapa es el control de
esfínteres: el niño tiene que aprender a controlar sus necesidades corporales.
El desarrollo de este control conduce a una sensación de logro y la
independencia.
Según Freud, el éxito
en esta etapa depende de la forma en que los padres se acercan a esfínteres.
Los padres que utilizan la alabanza y la recompensa por usar el inodoro en el
momento apropiado, fomentan resultados positivos y ayudan a los niños a
sentirse capaces y productivos. Freud creía que las experiencias positivas durante
esta etapa sientan las bases para que las personas se conviertan en adultos
competentes, productivos y creativos.
Sin embargo, no todos los padres proporcionan el apoyo
y el estímulo que los niños necesitan durante esta etapa. Algunos padres
castigan, ridiculizan o incluso avergüenzan a un niño cuando tiene accidentes.
Para él las respuestas parentales inadecuadas pueden
dar lugar a resultados negativos. Si los padres toman un enfoque demasiado
indulgente en esta etapa, podría desarrollarse una personalidad anal-expulsiva,
que se traduce en una persona adulta desordenada, derrochadora y destructiva.
Si los padres son demasiado estrictos o empiezan el control de esfínteres
demasiado pronto, se genera una personalidad anal-retentiva, que se traduce en
un individuo demasiado rígido, ordenado y obsesivo.
| ETAPA FÁLICA |
Se sitúa entre los 3 y los 7
años, la etapa fálica se describe en la teoría freudiana sobre la sexualidad
infantil como la etapa durante la cual el niño descubre la naturaleza erógena
de las partes genitales y uretrales. Este es también el momento en que descubre
las diferencias sexuales y que constituye, poco a poco, su propia identidad
sexual. De este modo, la principal sensación placentera
sería la de orinar, pero también se originaría en esta fase el inicio de la
curiosidad por las diferencias entre hombres y mujeres, niños y niñas,
empezando por las evidentes disimilitudes en la forma de los genitales y
terminando en intereses, modos de ser y de vestir, etc.
Para Freud, la etapa fálica
es el escenario de un conflicto que desgarra al niñoAdemás, Freud relacionó esta fase con la aparición del "complejo de Edipo", en el que los niños varones sienten atracción hacia la persona
que ejerce el rol de madre y sienten celos y miedo hacia la persona que ejerce
el rol de padre. En cuanto a las niñas que pasan por esta etapa del desarrollo
psicosexual Freud "adaptó ligeramente la idea con Complejo de Edipo para
que englobas a estas, a pesar de que el concepto había sido desarrollado para
que cobrase sentido principalmente en los varones. Fue más tarde cuando Carl
Jung propuso el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo.
Alrededor de los 6 años el niño entra en una época de calma sexual, durante el cual el Ello se aplaca, el Yo se refuerza y el Superyo, heredero del complejo de Edipo, actúa con mayor severidad.}
Es decir, la excitación sexual no desaparece sino que permanece escondida, sin manifestaciones demasiado visibles, pero, acaso, lo más importante es que la libido pierde su carácter genital para dirigirse a actividades sublimatorias del individuo. Esta energía se utiliza para la estructuración del Yo, la expansión intelectual y el aumento de los conocimientos. Para que estas tendencias sexuales puedan ser inhibidas en su totalidad, es necesario que los estímulos externos no sobrepasen un cierto nivel.
Además, el niño aprende a compartir objetos y actividades, subordinando las metas y necesidades individuales por las grupales, lo que se manifiesta en su preferencia por juegos de conjunto y cooperación. Aprende, también, sobre el castigo y a evitar las perturbaciones físicas y emotivas por la presencia de niños mayores y más rápidos. Le interesa la compañía de su misma edad y sexo hasta que llega a la pubertad: “escoge sus amigos basado en la identificación con el compañero y no en el amor objetal mismo; es decir, se basa en la igualdad ntelectual y el aumento de los conocimientos. Para que estas tendencias sexuales puedan ser inhibidas en su totalidad, es necesario que los estímulos externos no sobrepasen un cierto nivel. Esto último puede ocurrir cuando la organización familiar está erróneamente establecida y, como consecuencia, el niño recibe una sobrecarga de estímulos (Tallaferro, 1991), como puede ocurrir en los casos de hijos únicos o separación, por ejemplo.
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